ArgenPress – Basta de pegar, basta de matar

Afiche Martín CastellucciFamiliares y amigos de Martín Castellucci, el adolescente atacado por el personal de seguridad de la discoteca bonaerense ‘La Casona’, organizaron un recordatorio frente a las escalinatas del Congreso para pedir por el cumplimiento de las leyes antidiscriminatorias e insistir en concientizar a la sociedad sobre los peligros de la falta de compromiso ciudadano y de control institucional.

El jueves último los compañeros de Martín Castellucci, el estudiante de veterinaria que falleció el 6 de diciembre tras una golpiza propinada por los patovicas de “La Casona” de Lanús, realizaron un encuentro en pedido de justicia y la búsqueda de soluciones concretas a estas prácticas de violencia física o simbólica que sufren, principalmente, los adolescentes.

“Nosotros no podemos abonar la desesperanza aún en el dolor”, afirmó su padre Oscar Castellucci luego de aconsejar a los más jóvenes que no se dejen discriminar y reflexionar sobre la complicidad de los adultos en su “acción u omisión” frente a hechos como el ocurrido el 3 de diciembre.

Su devastador testimonio no sólo simplificó el dolor e impotencia por el que transitan los más allegados del interminable listado de víctimas de esta previsible forma de barbarie, potenciada por el excesivo afán de lucro.

Bajo la consigna “No nos gane la impunidad, no nos cierren los ojos y para que nos quieran callar”, sus amigos abrieron una inusual ventana de esperanza de cambio y transformación hacia una sociedad con justicia para todos.

De esa determinación ganaba en sus rostros la sonrisa fresca pero inclaudicable por un reclamo que los obligó a asumir la responsabilidad de quienes en lugar de agredirlos debieron cuidarlos.

Los incidentes

Luego de una habitual costumbre selectiva (con tarifas diferenciales y la restricción de acceso según el color de piel) por la que el personal del boliche de Lanús le negara la admisión a un compañero de Martín Castellucci, el estudiante de 20 años, que reclamó un trato equitativo para su amigo, fue golpeado por los patovicas, arrastrado desde el interior del local y abandonado en la calle.

La inexplicable distracción de la policía apostada en las cercanías impidió la rápida y eficaz asistencia sanitaria del joven. Su grave distanciamiento también coadyuvó a profundizar la confusión general sobre lo ocurrido.

Los presuntos responsables de la paliza, José Segundo Linqueo Catalán (28) y Jorge Romano (47) fueron detenidos a las pocas horas y, por falta de pruebas, éste último liberado según las actuaciones del juez de garantías.

El sábado 9, el enojo de los vecinos desbordó una marcha en pedido de justicia que terminó en el incendio y destrucción del emblemático boliche de la zona Oeste.

Pero la claridad conceptual y entereza frente a las cámaras de Oscar Castellucci pusieron la noticia a la cabeza de la agenda de los informativos. Ni lerdo ni perezoso para responder a la adversidad mediática, el gobernador bonaerense Felipe Solá envió un proyecto le ley al Senado provincial (rápidamente aprobado) para ejercer mayor control sobre la actividad de vigilancia. La norma prevé que el servicio de admisión en salones de entretenimiento sea prestado por empresas privadas de seguridad.

Por su parte, el ministro del Interior Aníbal Fernández envió un proyecto de ley al Congreso de la Nación con la propuesta de crear un Registro Unico para los encargados del control en espectáculos públicos. En tanto, el intendente de Lanús Manuel Quindimil decretó (2218/06) la clausura definitiva de la disco el mismo día del acto.

Estado y sociedad

Sin banderas ni carteles identificatorios estuvieron las Madres del Dolor, familiares de las víctimas de Cromagnon, representantes de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y de Madres Línea Fundadora, entre otras organizaciones presentes.

Invitada al escenario por Castellucci, la recientemente nombrada titular del INADI (Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) María José Lubertino, explicó la misión y funciones de ese área dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y expresó su voluntad para luchar, incluso, contra la “violencia institucional”.

Como suele ocurrir en el complejo mundo periodístico, la prensa y personajes mediáticos como Mirta Legrand encontraron en las palabras del padre de Martín una noticia conmovedora, que probablemente no hubiera tenido trascendencia si “La Casona” no terminara destrozada por la incontrolable bronca del vecindario y Oscar Castellucci no conservara la fuerza, sensibilidad social y claridad conceptual para expresarse públicamente.

Esperemos que los gestos de los funcionarios no sean sólo respuestas coyunturales para cuidar su buena imagen y que se trate del comienzo de un verdadero cambio. Que de prosperar las medidas impulsadas por Felipe Sola, no sean las empresas de seguridad privada gerenciadas por ex represores de la última dictadura las encargadas de cumplir la ley, y que alguna vez los responsables directos e indirectos de casos como este cumplan prisión efectiva.

Lo cierto es que los amigos y compañeros de Martín Castellucci nos dejan la enseñanza de un cambio posible y la esperanza de nuevos aires de renovación.

Y que nunca más el inamovible Manolo Quindimil repartirá en persona entradas del boliche “La Casona” para ganarse el afecto de los más chicos.

Fuente: www.argenpress.info
Fecha 8 de Enero