Jorge Falcone

Fragmento de “¿Hay bandera más alta que la Justicia Social?”

Muchos formamos opinión en el ámbito territorial o educativo. No desaprovechemos semejante posibilidad. Como licántropos en luna llena, defendamos nuestro costado humano ante el espejo al que la historia nos enfrenta. Somos hijos del albañil de Los Hornos que no aparece. Él representa a todos nuestros nobles allegados, los que nos guardaron siempre, aquellos a los que frecuentemente desoímos. Tenemos una deuda de honor con ese viejo maravilloso y valiente que “se hizo humo” por segunda vez: La de nunca olvidar que no nos tendrán piedad. Hace muy poco murió Martín Castellucci en otro episodio de la misma guerra (Walsh nos enseña a construir sistemas de interpretación sutiles). Fue golpeado hasta morir en una disco de Lanús por bancar a un amigo morocho discriminado por los patovicas… Acaso nadie grite jamás ¡Presente! detrás de su nombre, porque así nos tienen, desvinculados y sin poder reconocernos. Pero ese pibe nació y creció en un hogar de “únicos privilegiados”, su padre es un brillante pensador nacional. Martín murió sin hacer papelones -igual que el flaco Néstor Sala, ofreciendo su vida a cambio de la de todos sus compañeros, el 13 de diciembre de 1976 en Margarita Belén-, murió como le enseñaron a vivir. Reclamando equidad. Es un héroe de la Patria, a riesgo de que pocos lo adviertan. Toda militancia consecuente tiene que ver con él. Pues no hay valor más alto que la Justicia Social, ya que este integra y subordina a los demás. Y aún está pendiente. Por eso esta guerra sigue. Hasta que la oligarquía sucumba.

Agregar comentario

Los campos marcados con * son obligatorios. Tu email no será publicado