¿Se reabre La casona? Alarma de Castellucci

Publicado en La Defensa de Lanús, en la página 4 de la edición del 14 de marzo de 2007.

En un e-mail a La Defensa, Oscar Castellucci, ante rumores que hablan sobre la posibilidad de que se reabra La Casona, se propone recolectar firmas para que en ese lugar, donde mataron a su hijo, no funcione ningún tipo de negocio vinculado con la nocturnidad. Éste es el texto completo de la nota de Castellucci:

“Es frecuente que, desde que se produjera el asesinato de mi hijo Martín a manos de los empleados de Atilio Amado, el dueño de “La casona”, reciba información, por teléfono o por correo electrónico, de personas que se identifican y de otras que prefieren permanecer anónimas, con buena o con mala intención, de cosas que pasan en Lanús y que están vinculadas con el caso.
Los que se comunican conmigo serán buenos vecinos o malas lenguas de Lanús, según el cristal con que se mire lo que dicen. Algunos mentirán, por interés, es posible; pero otros, seguramente dicen verdades indemostrables o cosas que nadie quiere ver y de las que nadie quiere hablar en público.
Por ejemplo me cuentan que Atilio Amado se ha reunido últimamente, con cierta frecuencia, con un funcionario de primer nivel del gobierno municipal. ¿Será verdad? ¿El intendente estará al tanto de esas reuniones? ¿De qué hablarán? Algunos otros (varios) me dicen que es la inminente reapertura de “La casona” (que, recuerdo, fue clausurada definitivamente y caducada su habilitación por la municipalidad por el decreto Nº 2218 del 15/12/2006).
Lo primero, lo de las visitas del funcionario de primer nivel, es improbable (es decir, no se puede probar, salvo que alguien, claro, haya tomado una imagen clandestina de la reunión), pero lo último parece ser un secreto a voces en Lanús.
¿Qué opinará de esto el Intendente que, cuando me reuní con él para recibir una copia del decreto de clausura definitiva del boliche, tuvo duras palabras respecto de la terribles cosas que ocurrían en ese local, y que se comprometió, ante su gabinete en pleno (entre los que debería estar, claro, el referido funcionario de primer nivel) y ante mi expreso requerimiento, a que” La casona” nunca sería reabierta, ni con ese nombre ni con otro, ni a nombre de su dueño ni de un testaferro. “De ninguna manera”, fue la categórica expresión pública que recibí del señor intendente de Lanús. Y yo creí en su palabra.
Pero ¿qué está pasando ahora mismo allí? ¿Por qué se trabaja tan aceleradamente en la refacción del edificio donde funcionaba (¿funcionaba?) “La casona”? ¿Se estará por reabrir realmente? ¿Alguien podrá presionar tanto como para que el intendente incumpla con un compromiso público?
¿Qué significaría la reapertura de “La casona” (porque no es improbable que el dueño tenga, por testaferros, claro, la desfachatez de conservar hasta el nombre? Lo mismo que significaría para la sociedad que, alegremente, Omar Chabán, libre y no procesado, reabriese Cromañón y la municipalidad le otorgase la correspondiente habilitación ¿O se imaginan donde funcionó Cromañón una confitería que quedase abierta por la noche, adornada con algún negocito para que no parezca exactamente igual?
¿Qué sucedería si eso sucede? Sería un agravio. Una provocación. Es lo que siento cada vez que me llaman para decirme que “La casona” se reabrirá a la brevedad: un agravio y una provocación a mi tristeza y a mi dolor (y, supongo, que los buenos vecinos de Lanús lo sentirán igual).
¿No alcanzó con el asesinato de mi hijo? ¿Hará falta que mueran tantos pibes más para terminar definitivamente con ese antro?
No voy, ante la posibilidad de la reapertura, a instigar a la violencia, porque va contra mis convicciones. Porque las víctimas de la violencia siempre son los débiles, nunca los poderosos. Lo más débiles, es decir, los pibes.
Pero estoy dispuesto a impedir que en el lugar en que mi hijo fue asesinado vuelva a funcionar un boliche bailable, ni a permitir que funcione ningún comercio vinculado a la nocturnidad. Para eso voy a convocar al pueblo de Lanús y a toda persona de bien para llegar a recolectar 10.000 firmas que le presentaremos a las autoridades políticas de Lanús como testimonio de que queremos que la clausura definitiva de “La casona” sea precisamente eso: definitiva (como una señal de que no hay impunidad). Para que el Intendente tenga fuerza para cumplir con su palabra.
Yo he tomado, quiero decirlo públicamente, un compromiso con la memoria de Martín: en el lugar en que lo asesinaron no se va discriminar más, no se va a golpear más, no se va a violar más, no se va a vender más drogas ni alcohol, no se fomentará más la prostitución ni se degradará más a los jóvenes.
Les pido que no me dejen solo.”

Fecha 14 de marzo

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