Una escuela “nocturna” para patovicas

Comenzó a funcionar en La Plata un curso de formación profesional. Lleva el nombre de un joven fallecido a causa de los golpes de un guardia.

Por Jorge Nahum (Publicado en Día a Dïa, diario de la provincia de Córdoba, el 16/08)

Martín Castellucci murió en 2006 a causa de la feroz golpiza de un patovica en un boliche de Lanús. Su nombre no se olvidó y sirvió para bautizar la primera escuela en el país y en Latinoamérica para controladores de admisión y permanencia en lugares de entretenimiento público, llamados comúnmente patovicas.
El curso de formación profesional, gratuito y obligatorio por la ley nacional Nº 26.370, comenzó a dictarse en la primera semana de agosto en La Plata y en Ramos Mejía, siendo los primeros en Latinoamérica. El componente emotivo lo aporta Oscar Castellucci, padre de Martín, elegido para dirigirlo. “Acepté por el alto valor simbólico que tiene y porque intentamos hacer un aporte a la comunidad, para que nadie más pase por algo tan terrible como lo que nos tocó a nosotros. El dolor es insoportable” aseguró Oscar, quien desde hace 25 años ejerce como docente de Historia en la Universidad Nacional de La Plata.
Martín era el menor de sus cuatro hijos y murió con apenas 20 años, luego de agonizar tres días por una lesión cerebral. Se la produjeron los golpes de un ex boxeador amateur, José Lienqueo Catalán, quien se desempeñaba como seguridad en el boliche La Casona, de Lanús, y actualmente cumple una condena de 11 años y nueve meses. “Yo sólo sé pegar, no hablar” mencionó en su defensa.
Tras el absurdo crimen se fundó la “Asociación Civil Martín Castellucci” contra la discriminación, la violencia y por los derechos de los jóvenes, que impulsó la aprobación de la ley 26.370 para regular la actividad de los patovicas y exigir una capacitación adecuada.
Así nació este curso, creado por un convenio entre el Sindicato Único de Trabajadores de Control de Admisión y Permanencia (Sutcapra) y la Dirección General de Cultura y Educación del gobierno de Buenos Aires. “Una cosa es garantizar la seguridad privada y otra garantizar la vida de quien participa de un espectáculo público” diferenció Castellucci en diálogo con Día a Día al comentar los alcances del curso. “Queremos que los trabajadores reciban información en lo concerniente a lo penal, a lo constitucional y a los derechos humanos; y que tengan capacidad de mediación para resolver conflictos sin violencia”, expuso.
También destacó que “la idea es que puedan y sepan resolver situaciones frente a una emergencia médica o un siniestro y que la institución les transmita cómo desempeñar correctamente la función. Este rubro se ha mezclado siempre con la seguridad privada en general y hay una distancia sideral entre cuidar las góndolas de un supermercado y cuidar vidas en un boliche”.

A clases. El curso de formación profesional “Martín Castellucci” es experimental y dura un semestre, con 240 horas reloj. Iniciaron las clases unos 150 controladores de los más de 20 mil que trabajan en Buenos Aires. En el resto del país habría unos 30 mil más, aunque el número es difícil de precisar porque muchos cumplen tareas “en negro”. Justamente, los requisitos para acceder al curso son que el trabajador se encuentre inscripto en el registro provincial de la actividad, que presente certificados de antecedentes penales y de reincidencia, y superar un examen psicofísico. El título habilitante es nacional.
Además de los centros educacionales de La Plata y el Gran Buenos Aires, es probable que para el 2011 los cursos se extiendan a otras provincias (ver En Córdoba el proyecto está…). “En Río Negro están muy avanzadas las gestiones y también hay proyectos en Salta, Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos”, enumeró Castellucci.
También apuntó a la necesidad de crear un registro de estadísticas y denuncias ante agresiones en locales de diversión. “Los medios periodísticos del país publican en promedio tres o cuatro hechos de este tipo cada fin de semana. Se trata de los que tienen difusión, pero pensamos que son apenas el uno por ciento de los que ocurren en realidad. Sin ir más lejos, en las bailantas o en los recitales hay verdaderas masacres”, puntualizó.

En Córdoba el proyecto está desde el 2006. Juan Manuel Cid, ex legislador de Unión por Córdoba, presentó en marzo de 2006 un proyecto para la creación de un registro provincial de guardias de seguridad de espectáculos públicos, como los denominó, con un curso de capacitación de tres meses para otorgar una matrícula habilitante avalada por el Ministerio de Gobierno.
Retomó el proyecto, adhirió a la ley nacional 26.370 y lo presentó el miércoles pasado en la Legislatura para que sea tratado desde esta semana. La autoridad de aplicación de la presente ley será la Dirección de Prestadores Privados de Seguridad, dependiente del Ministerio de Gobierno.
El curso incluye las materias Introducción a los Derechos Humanos; Compendio de leyes sobre anti-discriminación; Técnicas de defensa personal; Estrategias de disuasión; Técnicas de mediación en la resolución de conflictos y Técnicas en primeros auxilios. Es decir, muy similar a la currícula que dictan en La Plata.
“El objetivo es preservar la integridad física y psíquica de las personas, y en especial los jóvenes, que asisten a lugares de esparcimiento ya sean nocturnos o diurnos, en espacios cerrados o abiertos” explicó Cid y confesó que desde hace tiempo viene bregando por insertar la ley sin encontrar demasiado eco.
“El tema de la noche es muy complejo. Desde los chicos que se pelean dentro de un boliche o un baile, los sacan y se siguen peleando afuera; hasta los casos de discriminación o de intoxicación con alcohol o drogas. Con la ley buscamos crear un convenio con los distintos municipios para que también controlen que el personal esté habilitado”, completó Cid.

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