COMUNICADO DE NUESTRA ACMC RESPECTO DE LOS RECIENTES HECHOS DE VIOLENCIA PATOVICA

Desde la Asociación Civil Martín Castellucci repudiamos enérgicamente los hechos de violencia “patovica” acontecidos durante el fin de semana, de los que fueron víctimas Lucas (23), en el boliche D-One de Florencio Varela, y Pablo (28) en el local bailable Porto Soho del barrio porteño de Palermo.

Llevamos casi diez años de trabajo cotidiano en este tema. Impulsamos una ley nacional promulgada en 2008 (la Nº 26370, que regula la actividad de trabajadores y empresarios de control de admisión y permanencia) y a la cual solamente han adherido siete provincias, con el hilarante caso de la Ciudad de Buenos Aires, cuyos legisladores votaron la adhesión por unanimidad a esa ley nacional en 2011 y, luego, decidieron “desadherirse” dos años más tarde (porque no les “convenía” a las empresas de seguridad locales). Organismos públicos creados, tanto a nivel nacional -como el Registro de Empresas y Trabajadores de Control de Admisión y Permanencia (RENCAP), del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación;  como provinciales -el Registro Público de Controladores de Admisión y Permanencia (ReCAP), del Ministerio de Seguridad bonaerense-  que han caído en un llamativo letargo gracias al accionar errático de las autoridades de turno (y al exceso de discurso y déficit de recursos).

Estado que no controla, registros que no registran, centros de formación que no forman, a pesar de cientos de reuniones que mantuvimos con funcionarios de distintas pertenencias  políticas. Lo hicimos (y lo seguiremos haciendo) porque entendemos que la vida de los jóvenes traspasa la ideología; por la memoria de Martín que nos impulsa en cada acción que llevamos adelante durante casi una década.

¿Hasta cuándo los responsables seguirán mirando para otro lado, mientras los violentos siguen discriminando, golpeando y matando a nuestros pibes?

Este flagelo tiene solución: hay que tener la voluntad política para alcanzarla.

Que los sindicalistas del sector defiendan a los trabajadores y no se transformen ni en “empresarios de la noche” ni en funcionarios; que los empresarios cumplan con las normas y no sean ni sindicalistas ni funcionarios (ni testaferros ni aportantes de ellos); y que los funcionarios que tienen que controlar que las leyes no sean violadas, cumplan con su función, sin ser parte de los negocios (“socios”) de los sindicalistas y de los empresarios. La vida antes que el lucro. Así de sencillo.Comunicado ACMC

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